General

Doce años de prisión para el estudiante saharaui que España entregó a Marruecos Un juicio de opereta y un atentado al Estado de derecho

Alfonso Lafarga y Cristina Martínez 27/11/2019
Husein Bachir Brahim, de 28 años, ha sido condenado por un tribunal marroquí a doce años de cárcel en un juicio sin pruebas.

El estudiante saharaui llegó el 11 de enero a Lanzarote en patera y el 14 manifestó en el juzgado de instrucción número 4 de Arrecife que pedía asilo político por ser activista de derechos humanos y estar perseguido.

El juez de Arrecife dispuso su ingreso en el CIE de Hoya Fría (Tenerife) y a los tres días fue entregado a Marruecos por el Ministerio del Interior.

Doce años de privación de libertad en una cárcel marroquí. Es la pena a la que ha sido condenado el estudiante saharaui Husein Bachir Brahim, que fue entregado en enero de este año a Marruecos por el Ministerio del Interior, a pesar de que pidió asilo político por estar perseguido y ser activista de derechos humanos.
Después de siete aplazamientos, el 26 de noviembre ha sido juzgado en Marrakech el estudiante de derecho, Lahoucine Amaadour según el nombre impuesto por las autoridades de ocupación del Sáhara Occidental.
Bachir llegó en patera el 11 de enero de 2019 a la isla de Lanzarote, huyendo de la persecución marroquí. El día 14 compareció en el juzgado de instrucción número 4 de Arrecife, donde manifestó que iba a pedir asilo político. El acta judicial dice: “Que pide asilo porque es estudiante universitario y activista de derechos humanos, que defiende la autodeterminación del Sáhara y su grupo llamado compañeros de El Luali ha sido perseguido por las autoridades y dos de los integrantes de su grupo han sido asesinados”. A esto se añade: “que si regresa tiene miedo que vaya a ser detenido o asesinado como otros integrantes de su grupo”.
El juez de Arrecife dispuso el ingreso del saharaui en el CIE de Hoya Fría (Tenerife) y a los tres días, el 17, fue entregado a Marruecos por funcionarios del Ministerio del Interior y el 21 ingresó en la cárcel de Ludaya, en Marrakech. Desde el Ministerio del Interior se aseguró entonces a Contramutis que Husein Bachir no pidió asilo.
Fuentes próximas al caso consultadas por Contramutis afirman que Husein Bachir en lugar de ser llevado a Hoya Fría fue trasladado a Las Palmas de Gran Canaria y desde allí enviado a Marruecos.
Según han informado los abogados Pablo Gutierrez Vega y Ana Sebastián Gascón, que han asistido al juicio como observadores del Consejo General de la Abogacía Española, Husein Bachir ha sido acusado de formar parte del grupo de estudiantes saharauis “El Uali” y haber participado en el asesinato de un joven marroquí, pero “la fiscalía no ha presentado en el juicio ninguna sola prueba o indicio de su participación en semejantes hechos”.
La defensa del estudiante saharaui ha alegado que la única prueba incriminatoria que se ha presentado es un atestado policial en el que solo constan declaraciones autoinculpatorias, sin firmar, del acusado que él niega haber hecho, y ha pedido al Tribunal “que dejen de dictar Sentencias arbitrarias vulnerando los DDHH y derechos fundamentales”.
Husein Bachir ha declarado que estaba siendo juzgado por ser saharaui y defender la autodeterminación de su pueblo y sus últimas palabras han sido “estoy siendo juzgado por querer un Sáhara libre”.
Siete horas de después de haberse celebrado el juicio, el estudiante saharaui que buscó asilo en España ha sido condenado a 12 años de prisión, sin haberse emitido la motivación de la sentencia.
El grupo de estudiantes saharauis conocidos como “compañeros de El Uali”, detenidos en 2016 en Marrakech, después de 18 meses en prisión y doce aplazamientos fueron condenados por un delito de homicidio, en un juicio que no fue público y que se denunció por falta de garantías, a penas de tres años once de ellos y a diez años otros cuatro.
Cuando se produjo la entrega del estudiante saharaui a Marruecos, Unidas Podemos y Compromís, con el apoyo del PNV y ERC, pidieron la comparecencia en el Congreso de los Diputados del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, pero la impidieron PSOE, PP y Ciudadanos. El caso también fue denunciado ante la Comisión Europea por la eurodiputada de Izquierda Unida Marina Albiol, al considerar que el Estado español violó la normativa europea en materia de asilo y el principio de no devolución.
Un juicio de opereta
y
un atentado al Estado de derecho 
Cristina Martínez Benítez de Lugo
Husein Bachir se tuvo que sentir liberado cuando puso pie en tierra firme canaria. Consiguió escapar a sus perseguidores marroquíes que ya habían condenado -sin pruebas- a 15 de sus compañeros del grupo Camaradas de El Uali, y sobrevivió a un viaje en patera.
Dijo al juez español que quería pedir asilo político. El juez le mandó al CIE, y desde el CIE fue enviado a Marruecos. Ahora Husein se pudrirá 12 años en prisión, condenado en un juicio de opereta, sin pruebas, como todos los que padecen los activistas políticos saharauis. 12 años, la última y la mayor sentencia del grupo.
No se conoce que el ministro Marlaska -antes juez- haya investigado sobre este atentado al Estado de derecho perpetrado por su ministerio. También se libró de declarar en sede parlamentaria a petición de Unidas Podemos gracias a la oposición de PP, PSOE y Ciudadanos. Pero podía haberlo hecho por iniciativa propia porque la cosa tenía su gravedad.
Llevaron a Husein de vuelta a Marruecos el 16 de enero. Desde entonces su juicio ha pasado por 7 aplazamientos por los motivos más irregulares en derecho, que probablemente ya se hayan mencionado aquí: no asistencia de la familia de la víctima, no disponer el juez de la autopsia del cadáver que se custodia en el Palacio de Justicia donde se celebra el juicio, ese tipo de cosas que permitían posponer el juicio hasta la eternidad, superándose sin medida los plazos de prisión preventiva.
Husein, que el día de los hechos estaba realizando un examen en Agadir, negó los cargos, alegó que no reconocía el atestado de la policía, que no llevaba su firma. Explicó que la policía no le interrogó sobre los cargos que se le imputan sino por sus actividades políticas en la universidad de Agadir. Y terminó su alegato diciendo: cuando vosotros me llamáis criminal, no lo hacéis por un supuesto crimen contra la vida, lo hacéis porque soy militante del Frente Polisario, por mi activismo en la universidad en pro de la autodeterminación del pueblo saharaui y porque organizo manifestaciones contra la ocupación marroquí.
Rabia por ver a Husein condenado político sin pruebas. Doce años de sufrimiento en la cárcel que le dejará secuelas y donde perderá su juventud. Por la indefensión de la familia en un país extranjero y enemigo. Por ver cómo Marruecos se crece día a día, sabiendo que tiene patente de corso en la comunidad internacional. Ninguna instancia política occidental le ha parado los pies a un estado que castiga la oposición política con cárcel y torturas. Y por la postura sumisa de España.