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Dimite la ministra del Interior británica por su gestión de un escándalo migratorio

Pablo Guimón,
El Pa
ís, 30 abril 2018

La
ministra había negado en el Parlamento la existencia de objetivos de
deportaciones
Amber
Rudd en una visita a Salisbury. Jack Taylor

La
ministra del Interior británica, Amber Rudd, ha dimitido este domingo, según
confirmó Downing Street, después de las presiones a las que ha estado sometida
en las últimas semanas por su gestión del escándalo desatado tras conocerse el trato del Gobierno
a la llamada generación Windrush
, residentes de origen caribeño
erróneamente tratados como inmigrantes en situación irregular. Con la dimisión
de Rudd, sale del Gobierno una de las personas que más alto estaban en las
quinielas de los posibles sucesores a la primera ministra, Theresa May. También
una de las figuras más moderadas en el Brexit, que más abiertamente defendían
una ruptura suave con la Unión Europea.
El
Gobierno ha fracasado en las últimas semanas al explicar por qué algunos
descendientes de esa generación Windrush, bautizada en honor al primer barco
que trajo en 1948 a Reino Unido a esos antillanos para suplir la escasez de
mano de obra tras la guerra, habían sido tratados como inmigrantes en situación
irregular. El escándalo ensombreció
la cumbre de la Commonwealth
, celebrada en Londres hace dos semanas,
y alimentó las críticas a la llamada política
de “ambiente hostil”
que puso en marcha Theresa May en su etapa como ministra del Interior, antes de
convertirse en primera ministra.
El
Gobierno ha pedido disculpas y ha prometido compensaciones a los afectados.
Pero el escándalo ha cuestionado la gestión de la inmigración de los últimos
Gobiernos conservadores, que prometieron reiteradamente rebajar la inmigración
neta por debajo de los 100.000 personas, un objetivo que no se ha llegado a
alcanzar ni de lejos y que colocaba una enorme presión a la cartera ministerial
que portaron primero Theresa May y después, tras llegar esta a Downing Street
tras el referéndum del Brexit, Amber Rudd. Rudd fue objeto de duras críticas
por parte de la oposición por sus contradicciones al responder a las
revelaciones sobre el escándalo. Informaciones publicadas
por The Guardian
la vinculaban con el establecimiento de unos
objetivos cuantitativos de deportaciones de inmigrantes. La ministra había
negado en el Parlamento la existencia de esos objetivos. “Amber Rudd
conocía los objetivos que dijo que no existían. Es el momento de que Rudd se
vaya”, denunció la portavoz laborista de Interior, Diane Abbott.
Sobre
todo ello estaba llamada a responder este lunes en el Parlamento, pero ayer a
última hora de la tarde, Rudd llamó a la primera ministra para presentar su
dimisión. Algo que May aceptó, como comunicó pasadas las diez de la noche
Downing Street.