General

Mujeres mineras reclaman sus derechos en Zimbabwe

Por Sally Nyakanyanga, IPSNoticias, 13 marzo 2018

Tapiwa
Moyo sale religiosamente de su casa todos los días cuando canta el gallo y se
une a la multitud de mujeres que adoptaron la minería artesanal como medio de
vida en Zimbabwe.

Dorcas
Makaza-Kanyimo (izquierda), directora de Mujeres y Leyes en África Austral,
participa en un taller sobre mujeres en la industira extractiva en Hwange,
Zimbabwe. Crédito: Sally Nyakanyanga/IPS
HARARE – La
mujer de 40 años se pasa la mejor parte del día llevando de un lado a otro y
cargando en la espalda sacos de arena del río, que luego tamiza con la
esperanza de encontrar pequeños trozos de oro.
A pesar
de tener el barro hasta las rodillas, las mujeres consideran a la minería de
pequeña escala una alternativa para mejorar su vida e incrementar los magros
ingresos familiares.

“Como
país es urgente que tengamos una política minera que responda a las necesidades
de las mujeres del sector”

Dorcas Makaza-Kanyimo. 

“Como
madre soltera desempleada, no tengo más alternativa que encontrar formas de
defenderme por mis cinco hijos en edad escolar. No tengo a nadie que me cubra
las espaldas, y por eso me uní a otras mujeres: para ganarme la vida con la
minería artesanal”, explicó.

En
Zimbabwe, la minería ha sido en gran medida cosa de hombres, pero las mujeres
han ido incursionando de a poco en la actividad. A pesar de los métodos
rudimentarios que todavía usan, ahora ellas empuñan picos y palas a la par de
los hombres mientras buscan minerales valiosos.
Pero se
necesita hacer mucho más para lograr una verdadera equidad de género en el
sector, opinó Dorcas Makaza-Kanyimo, directora de Mujeres y Leyes en África Austral
(WLSA, en inglés).
“Es
necesario reducir los costos de los derechos mineros, la facilitación de
préstamos adecuados para que pueden acceder al capital necesario que les
permitiría comprar el equipo mecanizado necesario para su actividad”, explicó
Makaza-Kanyimo a IPS.
Las
mujeres representan entre 11 y 15 por ciento de los 50.000 mineros de pequeña
escala que hay en Zimbabwe.
El
informe “Empoderamiento Económico de Mujeres en SSB. Recomendaciones para la
Minería”, de 2017, señala que si bien la minería sigue siendo un motor del
crecimiento y de la transformación de África subsahariana, rara vez ha
contribuido a la reducción de la pobreza y al mejoramiento del sustento de la
población.
“A las
mujeres, en particular, les cuesta aprovechar los beneficios y las
oportunidades de las operaciones mineras a gran escala y suelen sufrir de forma
desproporcionada las consecuencias negativas de la industria”, indica el
estudio.
“El
Ministerio de Minería debe tener programas que promuevan a las mujeres en la
minería, destinarles máquinas y permitirles acceder a préstamos con requisitos
mínimos en lo que se refiere a la garantía, pues carecen de las que solicitan
los bancos”, indicó Dorcas Makaza-Kanyimo.
WLSA
Zimbabwe ofrece educación y sensibilización para asegurarse que las mujeres de
la industria extractiva comprendan el marco legal.
“Apoyamos
a estas mujeres en lo que se refiere a cómo pueden conseguir derechos mineros,
pues sabemos que trabajan de forma ilegal como mineras artesanales y operan en
un ambiente no regulado”, explicó Makaza-Kanyimo.
“Eso las
deja en situación vulnerable, pues pasan muchas cosas en ese ambiente. Las
mujeres pueden sufrir violencia, violación, verse desplazadas por los hombres y
engañadas por compradores de oro cuando tratan de vender lo que extrajeron”,
precisó.
Todavía
rige en Zimbabwe la Ley de Minas y Minerales de 1961, aprobada durante la época
colonial. Por ello, aumentan los reclamos para garantizar que los nuevos
estatutos mineros tengan una perspectiva de género.
Actualmente,
hay un proceso de reforma a través de un proyecto de ley de Minas y Minerales,
que llegó al parlamento para su segunda lectura el día 12 de este mes.
Pero
organizaciones como WLSA Zimbabwe consideran que la norma debería asegurar de
forma explícita el derecho de las mujeres a obtener una parte equitativa de los
derechos mineros.
“Como
mineras, necesitamos un ambiente amigable, en particular revisar los costos de
tener derechos mineros”, remarcó Moyo.
“Nos es
imposible obtener esos derechos porque no tenemos los medios; por eso se
encuentran muchas mujeres en la minería artesanal (no regulada)”, apuntó.
En
África, donde la mayoría de los países son ricos en recursos naturales, las
mujeres quedan en su gran mayoría pobres y su participación en el sector
extractivo es marginal.
Los
países no tienen un enfoque con perspectiva de género, pero Sudáfrica ha
recibido elogios por ser un ejemplo progresista, y podría servir como modelo
para Zimbabwe, que está creando su propia política general.
“Las
cuestiones de género están incluidas en la carta minera de Sudáfrica, aunque
todavía tienen desafíos en materia de implementación de ciertos aspectos
relacionados a su legislación minera. Pero han logrado grandes avances hacia la
equidad de género”, añadió Makaza-Kanyimo.
La mayoría
de las mujeres mineras se desempeñan en la minería artesanal. WLSA Zimbabwe
señaló que las leyes sudafricanas permiten la creación de agrupaciones y
sindicatos para poder comprar derechos mineros en grupo.
Así,
organizaciones como la Asociación de Mineras Mtandazo, en la localidad de
Gwanda, en la provincia de Matabelelandia Septentrional, han obtenido buenos
resultados.
Incluso,
su fundadora, Sithembile Ndhlovu, compró por su cuenta tres derechos mineros.
Las mujeres también se apoyan entre sí creando grupos de ahorro y crédito para
reunir fondos y también comprar derechos mineros.
“Los veía
(a los hombres) arreglándoselas para conducir sus propios autos y alimentando a
sus familias. En cambio, yo iba a trabajar todos los días, pero veía que el
dinero no me alcanzaba para mantener a mi familia”, recordó Ndhlovu.
La
Asociación de Mineras de Mtandazo cuenta con 32 mujeres dedicadas a la minería
de pequeña escala y sus integrantes recibieron capacitación sobre cuestiones
básicas de la actividad en la Escuela de Minas de Zimbabwe.
La
organización alienta a las mineras a registrarse y regularizar su actividad, lo
que les permite acceder a préstamos y posiblemente a equipos que les abran
nuevas oportunidades.
“Como
país es urgente que tengamos una política minera que responda a las necesidades
de las mujeres del sector”, reclamó Makaza-Kanyimo.
“Debemos
ser solidarios con las mujeres que se organizan contra el extractivismo
destructivo; se dieron cuenta que reciben la mayor parte del impacto de la
industria”, añadió.
Por su
parte, la coordinadora del Centro para la Gobernanza de Recursos Naturales,
Tapuwa O’bren Nhachi, señaló que el proyecto de ley Minas y Minerales necesita
reconocer a la minería artesanal como una actividad que contribuye a la
economía.
“Necesitamos
despenalizarla para que las mujeres puedan operar en un ambiente libre y sin
miedo a sufrir acoso”, subrayó.
Su
organización ha capacitado a 27 mujeres en la minería artesanal, quienes ahora
están agrupadas y tienen sus propios derechos mineros, indicó Nhachi.